Cómo aprovechar el Kit Digital si llevas una asesoría o gestoría

A una asesoría o gestoría le corresponde el mismo bono del Kit Digital que a cualquier otra pyme: entre 3.000 y 12.000 euros para un despacho típico (hasta 29.000 si supera los 100 empleados), destinados a software de gestión, factura electrónica, ciberseguridad o comunicaciones seguras. Ahora bien, hoy no se puede pedir de forma directa: las convocatorias han finalizado y solo se puede solicitar cuando se abra una nueva. Lo que sí sigue vivo es el programa: la Orden TDF/39/2026 retiró la fecha de cierre de las bases y obliga a reinvertir los fondos no ejecutados hasta agotar el presupuesto, así que los bonos ya concedidos siguen en ejecución y el dinero devuelto vuelve al circuito. Y hay una segunda derivada que rara vez se le explica al despacho: la asesoría es, además de posible beneficiaria, la figura a la que sus clientes van a preguntar por esta ayuda, lo que la convierte en prescriptora natural del programa.

Esta guía sectorial repasa qué le corresponde exactamente a un despacho profesional, qué soluciones del catálogo tienen sentido en su día a día, cuáles conviene descartar y cómo se tramita. Si buscas la visión general del programa, la tienes en la guía completa del Kit Digital 2026 para pymes y autónomos; y si quieres comparar tu caso con otros sectores, en el hub de Kit Digital por sectores.

Qué es el Kit Digital y por qué afecta doblemente a una asesoría

El Kit Digital es el programa de ayudas a la digitalización de pymes, microempresas y autónomos financiado con fondos Next Generation EU y gestionado por Red.es. Sus bases las aprueba la Orden ETD/1498/2021, de 29 de diciembre, y funciona con una mecánica peculiar: el beneficiario no recibe dinero, recibe un bono digital que cede a un agente digitalizador adherido, que es quien implanta la solución y cobra directamente de Red.es. El despacho no adelanta la subvención ni la cobra: la "gasta" en servicios del catálogo.

Para una asesoría o gestoría el programa tiene doble cara:

  1. Como beneficiaria. Un despacho es una empresa de servicios profesionales con necesidades digitales muy concretas: expediente electrónico, facturación, firma, comunicaciones con clientes que manejan datos fiscales y laborales especialmente sensibles. Buena parte del catálogo encaja de forma natural.
  2. Como prescriptora. Cuando un cliente del despacho se plantea pedir el Kit Digital, la primera llamada suele ser a su gestor. Un despacho que domina el programa resuelve esa consulta con solvencia y fideliza; uno que lo desconoce deriva al cliente a buscarse la vida con el primer comercial que le llame.

Ese segundo papel explica por qué merece la pena entender el programa a fondo aunque el bono propio del despacho sea modesto.

Cuánto dinero corresponde a un despacho profesional

El importe del bono depende del segmento en que caiga el despacho según su plantilla. Tras la ampliación de la Orden TDF/435/2024, los tramos vigentes son estos:

SegmentoPlantillaBono digital
III0 a menos de 3 empleados3.000 €
II3 a menos de 10 empleados6.000 €
I10 a menos de 50 empleados12.000 €
IV50 a menos de 100 empleados25.000 €
V100 a menos de 250 empleados29.000 €

Dos puntos que en los despachos generan dudas recurrentes:

El bono no es dinero de libre disposición: cada categoría de solución tiene su importe máximo, y lo que no se consuma en soluciones del catálogo se pierde.

Las soluciones que de verdad encajan en una asesoría o gestoría

El catálogo del Kit Digital tiene categorías pensadas para todo tipo de pyme. Filtrado por lo que un despacho profesional usa a diario, el orden razonable de prioridad es este:

1. Gestión de procesos: el software de despacho

Es la categoría estrella para una gestoría: cubre la digitalización de flujos operativos (contabilidad, facturación, expedientes, gestión documental). Aquí encaja el software de despacho profesional o un ERP adaptado. Los importes máximos van de 2.000 euros (segmento II) a 6.000 euros (segmento I), con 500 euros en el segmento III, según el catálogo de la Orden ETD/1498/2021.

2. Factura electrónica

Con la obligación de sistemas de facturación Verifactu entrando en vigor el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto de obligados, esta categoría ha pasado de accesoria a urgente: financia la implantación de facturación electrónica estructurada (hasta 1.000 euros en segmentos I y II). El despacho lo necesita para sí mismo y, sobre todo, va a tener que explicárselo a toda su cartera.

3. Ciberseguridad y comunicaciones seguras

Una gestoría custodia nóminas, datos fiscales, datos de salud en expedientes laborales. Las categorías de ciberseguridad (antimalware, correo seguro, por dispositivo) y comunicaciones seguras (cifrado de las conexiones, por usuario) son baratas en términos de bono y de alto impacto en cumplimiento del RGPD. Si el despacho aspira además a trabajar con administraciones públicas, son el primer peldaño hacia posturas más serias de seguridad; el detalle está en la guía de ayudas del Kit Digital para ciberseguridad.

4. Puesto de trabajo seguro (solo segmento III)

La Orden TDF/435/2024 añadió esta categoría para autónomos y microempresas de menos de 3 empleados: hasta 1.000 euros para un dispositivo, típicamente un ordenador nuevo con cifrado y seguridad gestionada incluidos. Es la única vía del programa por la que un gestor autónomo puede renovar el equipo con cargo al bono.

5. Gestión de clientes y Business Intelligence

Un CRM tiene sentido en despachos con actividad comercial activa (captación de clientes, seguimiento de propuestas); el BI, en despachos medianos que quieran explotar sus propios datos de producción. Para un despacho pequeño suelen ser la tercera prioridad, no la primera. Las variantes con IA asociada de estas categorías están reservadas a los segmentos IV y V (empresas de 50 a 250 empleados); una introducción al enfoque está en Kit Digital e inteligencia artificial para pymes.

Qué NO pedir (y por qué)

Tan importante como elegir bien es no quemar el bono en categorías de bajo retorno para este sector:

La regla general: el bono debe financiar herramientas que el despacho seguiría pagando cuando la subvención se acabe. Si no la pagarías con tu dinero, probablemente tampoco deberías pagarla con el bono.

Cómo solicitarlo paso a paso

El procedimiento es el mismo que para cualquier pyme:

  1. Registro en Acelera pyme y realización del test de diagnóstico digital (autodiagnóstico obligatorio previo).
  2. Solicitud del bono en la sede electrónica de Red.es, con certificado digital del representante. Hay que estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social, estar inscrito en el censo de empresarios de la AEAT, cumplir la antigüedad mínima que fije la convocatoria y no superar el límite de ayudas de minimis.
  3. Concesión del bono por resolución de Red.es.
  4. Elección del agente digitalizador adherido y firma del acuerdo de prestación de soluciones por cada categoría contratada.
  5. Implantación y justificación. La justificación la presenta el agente digitalizador, pero la responsabilidad última de la ayuda es del beneficiario: conviene vigilarla como se explica en cómo justificar el Kit Digital y evitar el reintegro.

El estado del programa en 2026, sin adornos: hoy no se pueden presentar solicitudes nuevas, porque las convocatorias de solicitud están finalizadas. Lo que cambió en enero fue la Orden TDF/39/2026, de 26 de enero. Traducido al despacho:

Cuando haya nueva convocatoria, dependerá de lo que Red.es publique con los fondos recuperados. Hasta entonces no hay nada que solicitar.

La asesoría como prescriptora: el segundo negocio del Kit Digital

Aquí está el multiplicador que la mayoría de guías ignora. El programa admite la figura del representante voluntario: un tercero (típicamente la gestoría) que presenta la solicitud en nombre del beneficiario con una autorización. Eso significa que el despacho puede tramitar los bonos de su cartera de clientes como un servicio más, igual que presenta sus impuestos.

Para el despacho esto se traduce en tres vías de valor:

Ojo con la frontera: tramitar como representante voluntario no convierte al despacho en agente digitalizador. Ser agente digitalizador adherido (el que vende e implanta las soluciones y cobra de Red.es) exige un proceso de adhesión propio con requisitos específicos, y es una decisión de negocio distinta que no todos los despachos querrán tomar.

Kit Digital o Kit Consulting: cuál conviene a un despacho

Son programas hermanos y se confunden constantemente. El Kit Digital financia la implantación de soluciones (software, seguridad, web); el Kit Consulting (bases en la Orden TDF/436/2024, de 10 de mayo) financiaba servicios de asesoramiento en transformación digital para empresas de 10 a 249 empleados, con bonos de 12.000 a 24.000 euros que expresamente no podían pagar soluciones ni su implantación.

La diferencia práctica hoy: el plazo de solicitud del Kit Consulting cerró en marzo de 2025 y a agosto de 2026 no hay convocatoria nueva publicada, así que solo se ejecutan bonos ya concedidos; el Kit Digital, en cambio, mantiene sus bases vivas hasta agotar fondos, aunque tampoco admita solicitudes nuevas. Para un despacho pequeño la cuestión ni se plantea, porque el Kit Consulting empezaba en 10 empleados; para uno mediano, la comparación completa está en la herramienta Kit Digital o Kit Consulting.

Y si lo que necesitas es el mapa completo de digitalización y ayudas para pymes, con el resto de guías del programa y de sus trámites, está en el vertical de digitalización.

Errores frecuentes de asesorías al tramitar su propio bono

Los que más he visto repetirse en despachos:

  1. Calcular mal el segmento. Contar la plantilla del día de la solicitud en lugar de los efectivos en unidades de trabajo anual del anexo I del Reglamento (UE) 651/2014, y descubrir el error con la resolución.
  2. Elegir soluciones por inercia comercial. Contratar la web o las redes sociales que ofrece el primer agente que llama, en vez de la gestión de procesos que el despacho de verdad necesita.
  3. Ignorar el límite por categoría. El bono no se gasta en bloque: cada categoría tiene su tope y lo no consumido no se transfiere a otra.
  4. Desentenderse de la justificación. Que la presente el agente digitalizador no exime al beneficiario: si la justificación falla, el reintegro se reclama a la empresa beneficiaria.
  5. Olvidar el minimis. Un despacho que ya ha recibido otras ayudas de minimis debe comprobar que el bono no le hace superar el límite del régimen.
  6. No revisar el expediente antiguo. Tras la Orden TDF/39/2026, las solicitudes denegadas por falta de crédito pueden reactivarse; darlas por muertas es dejar dinero sobre la mesa.

Preguntas frecuentes

¿Sigue abierto el Kit Digital para asesorías en 2026?

Las bases del programa siguen vigentes: la Orden TDF/39/2026 eliminó la fecha de fin y ordena aplicar los fondos hasta su agotamiento total, reinvirtiendo el presupuesto no ejecutado. Ahora bien, no se pueden presentar solicitudes nuevas, porque las convocatorias están finalizadas, así que el acceso actual pasa por los remanentes: los expedientes denegados por falta de crédito pueden recibir nueva propuesta de resolución, y los bonos ya concedidos siguen vivos hasta su fecha de vencimiento.

¿Cuánto bono le corresponde a una gestoría de 5 empleados?

Con 3 a menos de 10 empleados computados como efectivos anuales (anexo I del Reglamento (UE) 651/2014, con el criterio que concrete cada convocatoria), el despacho cae en el segmento II: 6.000 euros de bono digital, a repartir entre categorías del catálogo respetando el importe máximo de cada una (por ejemplo, hasta 2.000 euros en gestión de procesos y hasta 1.000 en factura electrónica).

¿Puede una gestoría tramitar el Kit Digital de sus clientes?

Sí, mediante la figura del representante voluntario: con la autorización del cliente, el despacho presenta y sigue la solicitud en su nombre. Es distinto de ser agente digitalizador adherido, que es quien implanta las soluciones y cobra de Red.es y requiere un proceso de adhesión específico.

¿Es compatible el Kit Digital con el Kit Consulting?

Son programas distintos con bases distintas y objetos que no se solapan: uno financia soluciones y el otro financiaba asesoramiento, por lo que un mismo beneficiario pudo acceder a ambos cumpliendo los requisitos de cada uno. En la práctica hoy la cuestión es teórica: el plazo del Kit Consulting cerró en marzo de 2025 y a agosto de 2026 no hay convocatoria nueva publicada, así que hoy, de forma directa, no se puede pedir.

Fuentes

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