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Herramienta gratuita · Análisis de inversión

Calculadora de ROI, VAN y TIR para decidir con números, no a ojo

Introduce la inversión inicial, los flujos de caja de cada periodo (hasta 20 años, con importes negativos si algún año exige reinversión) y una tasa de descuento, y obtén en vivo el ROI simple, el VAN, la TIR calculada numéricamente, el periodo de recuperación —simple y descontado— y el índice de rentabilidad. El gráfico VAN-vs-tasa muestra exactamente dónde el VAN cruza el cero, que es la propia definición de la TIR, y puedes comparar hasta tres escenarios (optimista, base, pesimista) lado a lado antes de exportar el resultado en PNG, imprimirlo o pedir que te lo enviemos en PDF por email.

Cómo funciona

De la inversión a la decisión en cuatro pasos

¿Prefieres entender las fórmulas antes de tocar la herramienta? Lee la guía completa ↓

01

Define la inversión y los flujos

Escribe la inversión inicial (el desembolso del momento cero) y añade un periodo por cada año en el que esperas cobrar o pagar algo: hasta 20 filas, cada una con su importe, que puede ser negativo si ese año necesitas una reinversión o el proyecto da pérdidas.

02

Fija la tasa de descuento

Indica el porcentaje que representa tu coste de capital o la rentabilidad mínima que exiges a ese dinero. Es el tipo que descuenta los flujos futuros a euros de hoy; cambiarlo mueve el VAN y el gráfico al instante, sin recalcular nada a mano.

03

Lee los resultados en vivo

La calculadora resuelve a la vez el ROI simple, el VAN, la TIR (por métodos numéricos, no por una fórmula cerrada), el payback simple y el descontado, y el índice de rentabilidad. El gráfico VAN-tasa dibuja la curva completa y marca el punto exacto donde cruza el cero: ahí está tu TIR.

04

Compara escenarios y exporta

Duplica el caso base en un escenario optimista y otro pesimista, cada uno con sus propios flujos, y compáralos en la misma tabla. Cuando el análisis esté cerrado, descarga la tabla y el gráfico en PNG, actívalo en modo presentación para una reunión, imprímelo o pide que te lo enviemos en PDF por email.

Guardado automáticamente en tu navegador
%

Flujos de caja por periodo

Importe esperado cada año. Puede ser negativo si ese año hay reinversión o pérdidas.

Resultados — Base

VAN frente a la tasa de descuento

Comparación de escenarios

Recíbelo en tu email

Te lo enviamos en PDF, con la tabla de resultados y el gráfico VAN-tasa.

Calculadora de ROI, VAN y TIR — plantilla en blanco

Proyecto / escenario: ________________________________
Inversión inicial (€): _______________
Tasa de descuento (%): _______________
PeriodoImporte del flujo de caja (€)
ROI simple: ___________
VAN: ___________
TIR: ___________
Payback simple: ___________
Payback descontado: ___________
Índice de rentabilidad: ___________

Guía rápida

Qué son el ROI, el VAN y la TIR, y quién los inventó

¿Ya conoces las fórmulas? Ve directo a la herramienta ↑

Tres métricas, tres orígenes distintos

No nacieron juntas ni resuelven lo mismo, aunque hoy se usen en el mismo informe de inversión. El ROI (retorno sobre la inversión) es el más reciente y el más simple de calcular: se le atribuye a F. Donaldson Brown, ingeniero que se incorporó a DuPont en 1909 como vendedor de explosivos y que, tras pasar en 1912 al equipo financiero de la casa matriz para trabajo analítico, formuló en 1914, ya como assistant treasurer, una única ratio que combinaba beneficio, capital de trabajo e inversión en planta y bautizó "return on investment". La fórmula se conoció después como el método DuPont y se convirtió en material de estudio obligatorio en las escuelas de negocio.

El VAN (valor actual neto) tiene una raíz mucho más antigua y más académica. El economista Irving Fisher sentó sus fundamentos teóricos en 1930, dentro de su modelo de elección racional entre consumo presente y futuro, después de haber revitalizado ya en 1907 (en "The Rate of Interest") el uso del valor actual para juzgar inversiones. En 1938, John Burr Williams aplicó la misma lógica al descuento de dividendos y sentó las bases teóricas de lo que Myron Gordon y Eli Shapiro formalizarían casi dos décadas después, en 1956, como la fórmula de crecimiento de Gordon. El mecanismo de fondo —descontar dinero futuro porque vale menos que el mismo dinero hoy— es todavía más viejo: matemáticos como Johan de Witt (1671), Edmond Halley (1693) y Abraham de Moivre (1725) ya lo aplicaban a la valoración de rentas y seguros, mucho antes de que existiera el lenguaje financiero moderno.

La TIR (tasa interna de retorno) es, por definición, la tasa de descuento que hace que el VAN de un proyecto sea exactamente cero. No existe una fórmula cerrada que la despeje para flujos de caja arbitrarios: hay que encontrarla por aproximaciones sucesivas, con métodos como la bisección o el de Newton-Raphson, que es justo lo que hace esta calculadora en tu navegador. Un problema conocido de la TIR —que puede tener más de una solución matemática cuando los flujos cambian de signo varias veces— se explica por la regla de los signos de Descartes, publicada en 1637 en "La Géométrie" y perfeccionada por Gauss en 1828: el número de soluciones positivas posibles está acotado por el número de cambios de signo en la secuencia de flujos, y puede ser menor en una cantidad par.

Qué problema resuelve cada una

El ROI responde a una pregunta contable: de cada euro invertido, cuánto has recuperado en total, sin mirar cuándo llegó ese dinero. Es rápido de calcular y fácil de explicar, pero trata igual un euro que llega el año 1 y un euro que llega el año 10, algo que en la práctica no es cierto.

El VAN corrige justo eso: descuenta cada flujo futuro a su valor de hoy antes de sumarlo, así que sí distingue entre cobrar pronto o cobrar tarde. Un VAN positivo dice que el proyecto genera más valor del que exige tu coste de capital; uno negativo dice lo contrario, con independencia del ROI que muestre la suma bruta de flujos.

La TIR traduce ese mismo cálculo a un lenguaje más intuitivo para comparar proyectos entre sí: en vez de un importe en euros, da un porcentaje que se puede poner al lado del coste de capital o de otras alternativas de inversión.

Cómo se usa correctamente

La tasa de descuento no es un dato libre: debería reflejar el coste real de ese capital (lo que cuesta la deuda, lo que exigen los socios, o al menos el coste de oportunidad de no invertirlo en otra cosa). Meter una tasa arbitraria mueve el VAN sin que el proyecto haya cambiado en nada. El periodo de recuperación (payback) ayuda a entender el riesgo de liquidez —cuánto tiempo tarda el dinero en volver— pero no mide rentabilidad: un proyecto con payback corto puede tener menos VAN que uno con payback más largo si el segundo sigue generando caja muchos años después. Por eso el payback se lee junto al VAN y a la TIR, nunca en solitario.

Cuándo no usarlos

Cuando los flujos de caja cambian de signo más de una vez —beneficio los primeros años, una reinversión fuerte a mitad de vida y beneficio otra vez después— la TIR puede tener varias soluciones matemáticas o ninguna con sentido económico, y deja de ser fiable por sí sola: hay que mirar el VAN, que no tiene ese problema. Tampoco sirven para comparar proyectos de tamaños muy distintos sin matizar: uno pequeño puede tener una TIR altísima y un VAN modesto, y uno grande, TIR más baja pero mucho más valor en euros. Y ninguno sustituye un análisis de riesgo: son la fotografía de un escenario con unos flujos dados, no una garantía de que se cumplan.

Ejemplo aplicado

Una pyme industrial de menos de 20 empleados valora invertir 45.000 € en digitalizar y automatizar una línea de producción: sensores conectados, un ERP que sustituye las hojas de cálculo y un cambio de proceso que reduce mermas y horas de supervisión manual. Estima un ahorro y un incremento de ventas de 8.000 € el primer año (arranque más lento, curva de aprendizaje), 12.000 € el segundo, y 15.000 € constantes los años tercero, cuarto y quinto. Usa una tasa de descuento del 8%, que refleja su coste de financiación más una prima por el riesgo de que la automatización no rinda tan rápido como lo previsto.

Con esos datos, la calculadora obtiene:

  • ROI simple: los flujos suman 65.000 € frente a una inversión de 45.000 €, así que el ROI es del 44,4% acumulado a cinco años —sin distinguir cuándo llega cada euro—.
  • VAN al 8%: descontando cada flujo a su valor de hoy, la suma de flujos descontados es de 50.837 €; restando la inversión inicial, el VAN es de +5.837 €. Positivo: el proyecto genera más valor del que exige el coste de capital del 8%.
  • TIR: la tasa que hace el VAN igual a cero está en torno al 12,3%-12,4%, calculada por aproximaciones sucesivas porque no existe una fórmula cerrada para despejarla directamente de estos cinco flujos. Al ser superior a la tasa de descuento del 8% usada, confirma la misma conclusión que el VAN.
  • Payback simple: la inversión se recupera, en términos nominales y sin descontar, a los 3,7 años (3 años y 8 meses aproximadamente).
  • Payback descontado: teniendo en cuenta el valor temporal del dinero, la recuperación real se retrasa hasta los 4,4 años (4 años y 5 meses aproximadamente) — casi diez meses más tarde que el payback simple, la diferencia exacta que introduce descontar los flujos.
  • Índice de rentabilidad: el VAN de 5.837 € representa un 13% de la inversión inicial de 45.000 €; en términos brutos, cada euro invertido genera 1,13 € de valor actual, un índice por encima de 1 que indica viabilidad.

La lectura conjunta importa más que cualquier cifra suelta: el ROI por sí solo (44,4%) suena atractivo pero no dice si conviene frente a otra alternativa con el mismo coste de capital; el VAN positivo y la TIR por encima del 8% sí lo confirman. El payback descontado, además, avisa de que el retorno real tarda casi un año más de lo que sugiere el cálculo simple —un dato relevante si la pyme necesita liquidez antes de ese plazo—.

Fuentes: Rubinstein, M. (2003), "Great Moments in Financial Economics: I. Present Value", Journal of Investment Management, sobre los fundamentos de Fisher (1930) y Williams (1938) para el valor presente · Flesher, D. L. y Previts, G. J., "Donaldson Brown (1885-1965)", The Accounting Historians Journal, sobre el origen del ROI en DuPont (1914) · Lorie, J. H. y Savage, L. J. (1955), "Three Problems in Rationing Capital", The Journal of Business, 28, 229-240, sobre los límites de estos criterios en la selección de proyectos · Descartes, R. (1637), La Géométrie, sobre la regla de los signos que acota el número de soluciones posibles de la TIR.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre ROI, VAN y TIR

¿Para qué sirve cada indicador si al final los tres hablan de lo mismo?+

No hablan exactamente de lo mismo. El ROI suma todos los flujos sin distinguir cuándo llegan, así que es el más simple pero también el que menos información da. El VAN sí descuenta cada flujo a su valor de hoy y por eso es el criterio más fiable para decidir si un proyecto crea valor: un VAN positivo significa que el proyecto rinde más que tu coste de capital. La TIR traduce ese mismo cálculo a un porcentaje, útil para comparar proyectos entre sí, pero puede fallar cuando los flujos cambian de signo más de una vez. La forma correcta de usarlos es mirar los tres juntos, no elegir uno y descartar el resto.

¿Qué tasa de descuento debería usar si no sé calcular mi coste de capital?+

Lo más cercano a la realidad es tu coste de capital (lo que te cuesta la financiación, ponderado entre deuda y recursos propios) o, si no lo tienes calculado, la rentabilidad mínima que exigirías a ese dinero en otra alternativa razonable. En pymes españolas sin una estructura de capital compleja, es habitual usar una franja entre el 6% y el 12% según el riesgo del proyecto; un proyecto con flujos muy inciertos merece una tasa más alta que uno con ingresos casi garantizados. Cambiar la tasa en la calculadora recalcula el VAN, el gráfico y el payback descontado al instante, así que puedes probar varios escenarios antes de decidirte por uno.

La calculadora dice que la TIR "no tiene solución única" o "no se encuentra". ¿Qué significa eso?+

Ocurre cuando los flujos de caja cambian de signo más de una vez —por ejemplo, positivos los tres primeros años, negativos por una reinversión el cuarto y positivos otra vez después—. Según la regla de los signos de Descartes, en ese caso puede existir más de una tasa que haga el VAN igual a cero, o directamente ninguna dentro del rango de búsqueda razonable. La calculadora resuelve la ecuación por bisección dentro de un rango de entre el -50% y el 500%; si no encuentra un cruce por cero limpio en ese rango, te lo dice en vez de inventar un número. En esos casos, el VAN sigue siendo un criterio fiable; la TIR, no.

¿Qué se considera un VAN o una TIR "buenos"?+

No hay un umbral universal. Un VAN positivo, calculado con una tasa de descuento que refleje bien tu coste de capital, ya indica que el proyecto crea valor por encima de esa exigencia mínima; cuanto mayor sea en euros, más valor genera en términos absolutos. Para la TIR, el criterio habitual es que sea mayor que la tasa de descuento que has usado: si tu coste de capital es del 8% y la TIR sale del 12%, el proyecto rinde más de lo que cuesta financiarlo. Comparar la TIR de un proyecto pequeño con la de uno grande sin mirar también el VAN puede llevar a conclusiones equivocadas, porque un proyecto pequeño puede tener una TIR muy alta generando muy pocos euros de valor real.

¿Esta calculadora sustituye el consejo de un asesor financiero o de mi gestoría?+

No. Calcula con rigor los números que le des, pero no valora si esos flujos de caja son realistas, ni las implicaciones fiscales o contables de la inversión, ni el riesgo específico de tu sector. Es una herramienta para estructurar el análisis antes de una decisión —y para llevar los números claros a una reunión con tu asesor o con quien financie el proyecto—, no un sustituto de ese asesoramiento.

Siguiente paso

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