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AMFE/FMEA: prioriza los fallos antes de que ocurran, con números

Construye tu Análisis de Modos y Efectos de Fallos fila a fila: describe cada modo de fallo, puntúa severidad, ocurrencia y detección de 1 a 10, y observa el NPR calculado en vivo con su color de riesgo. Ordena por NPR para ver qué atacar primero, registra la acción correctora y compara el NPR antes y después. Todo se queda en tu navegador; expórtalo en PNG, imprímelo o pide que te lo enviemos por email en PDF.

Cómo funciona

De un riesgo listado a una acción priorizada en cuatro pasos

¿Prefieres entender el método antes de tocar la herramienta? Lee la guía completa ↓

01

Describe cada modo de fallo

Añade una fila por cada forma en que un proceso, producto o servicio puede fallar: qué falla, qué efecto tiene ese fallo para el cliente o el siguiente paso del proceso, cuál es su causa más probable y qué controles existen ya hoy para detectarlo o evitarlo.

02

Puntúa severidad, ocurrencia y detección

Para cada fila, puntúa de 1 a 10 la severidad del efecto, la probabilidad de que ocurra la causa y la capacidad de tus controles actuales para detectarlo antes de que llegue al cliente. El NPR (Número de Prioridad de Riesgo) se calcula solo, multiplicando las tres, con un color que avisa del nivel de riesgo.

03

Ordena por NPR y prioriza

Con un clic, ordena toda la tabla de mayor a menor NPR. Ahí arriba están los modos de fallo que de verdad merecen una acción correctora ya, no los que más ruido hacen en la conversación del equipo.

04

Registra la acción y compara el NPR antes/después

Escribe la acción correctora propuesta para cada fila prioritaria y vuelve a puntuar severidad, ocurrencia y detección asumiendo que esa acción ya está en marcha. La herramienta calcula el NPR nuevo junto al original, para que quede constancia de cuánto ha bajado el riesgo — o de que la acción propuesta no lo baja lo suficiente.

Guardado automáticamente en tu navegador

Proceso o producto analizado

Da contexto a tu AMFE: qué proceso, producto o servicio estás analizando fila a fila.

NPR = S × O × D · < 80 80–199 ≥ 200 · ! severidad crítica
# Modo de fallo Efecto del fallo Causa Controles actuales S O D NPR Acción correctora propuesta S' O' D' NPR' Acciones

El NPR clásico multiplica S × O × D a partes iguales. El manual AIAG-VDA de 2019 recomienda revisar aparte cualquier fila con severidad 9 o 10 aunque su NPR no la sitúe entre las primeras — por eso esta tabla la marca con ! con independencia del color del NPR.

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Guía rápida

Qué es un AMFE / FMEA y para qué sirve

¿Ya conoces el método? Ve directo a la herramienta ↑

Origen: una norma militar de 1949, no un invento de consultora

El Análisis de Modos y Efectos de Fallos —AMFE en español, FMEA por sus siglas en inglés (Failure Mode and Effects Analysis)— no nació en una empresa de automoción ni en un departamento de calidad de los 80, como a veces se cuenta. Su primera formalización documentada es una norma militar de Estados Unidos: la MIL-P-1629, "Procedures for Performing a Failure Mode, Effects, and Criticality Analysis", publicada el 9 de noviembre de 1949. El objetivo era directo: identificar de antemano cada forma en que un sistema militar podía fallar, valorar la gravedad de cada fallo sobre la misión y sobre la seguridad de las personas, y decidir qué corregir antes de construir el equipo, no después de que fallara en servicio. La norma se revisó como MIL-STD-1629 en 1974 y llegó a su versión final, MIL-STD-1629A, en 1980; se retiró en 1998 sin sustituta directa, aunque el método siguió vivo fuera del ámbito militar.

De ahí pasó a la aeronáutica y a la NASA, que adoptó su propio procedimiento de FMECA durante el programa Apolo en los años 60 —las fuentes sitúan su publicación en 1966, y coinciden en que quedó asentado como práctica de fiabilidad de la agencia tras el incendio del Apolo 1 en enero de 1967, que costó la vida a tres astronautas—. El salto a la industria civil llegó a mediados de los 70: Ford introdujo el FMEA como respuesta interna a los problemas de seguridad y a la crisis de reputación del caso Pinto, con un manual propio de tres variantes —concepto, diseño y proceso— que hoy siguen siendo estándar. El resto del automóvil, en Estados Unidos y en Europa, lo adoptó poco después, y en 1993 el AIAG publicó la primera norma sectorial entre fabricantes.

Qué problema resuelve

El AMFE invierte el orden habitual en el que se descubren los problemas: en vez de esperar a que un fallo ocurra y luego investigar qué pasó —el terreno de las no conformidades y las acciones correctivas—, obliga a listar de antemano cómo puede fallar cada paso de un proceso, producto o servicio, y a priorizar qué merece atención antes de que el fallo se materialice. Lo que lo distingue de una simple lista de riesgos es el cálculo: cada modo de fallo se puntúa en tres ejes independientes —severidad del efecto, probabilidad de que ocurra la causa y capacidad de los controles actuales para detectarlo a tiempo— y el producto de esas tres puntuaciones, el NPR, da un número comparable entre filas muy distintas. Eso convierte una conversación que de otro modo sería subjetiva ("esto me preocupa más que aquello") en una que se puede ordenar y defender con datos, aunque esos datos partan de una estimación de equipo y no de una medición externa.

Cómo se usa correctamente

Un AMFE funciona cuando lo completa un grupo pequeño con conocimiento directo del proceso —quien opera la máquina, quien atiende al cliente, quien gestiona la incidencia—, no un analista externo rellenando una plantilla desde fuera. Las puntuaciones deben discutirse fila a fila con criterios compartidos por el equipo y no cambiar de significado de una fila a otra: una severidad de 8 en la fila 3 tiene que representar el mismo nivel de gravedad que una severidad de 8 en la fila 20. Lo que de verdad separa un AMFE útil de un ejercicio de escritorio es la segunda vuelta: para cada modo de fallo con un NPR alto, hay que escribir una acción correctora concreta y volver a puntuar las tres variables asumiendo que esa acción ya está implantada. Si el NPR nuevo no baja de forma clara, la acción propuesta no es suficiente y hay que buscar otra —ese antes/después es lo que convierte el documento en una herramienta de decisión en vez de en un archivo que nadie vuelve a abrir.

Cuándo no usarlo (o no usarlo solo)

El NPR clásico —multiplicar severidad por ocurrencia por detección— tiene una debilidad conocida desde hace décadas: al tratar las tres variables como si pesaran lo mismo, dos modos de fallo pueden acabar con el mismo número aunque uno tenga una severidad catastrófica con baja probabilidad y el otro sea un fallo menor pero frecuente. Por eso el manual AIAG-VDA de 2019 sustituyó el NPR puro por una tabla de "Prioridad de Acción" que combina las tres variables de forma jerárquica: cualquier fallo con severidad 9 o 10 —seguridad o cumplimiento normativo— recibe prioridad alta con independencia de su ocurrencia. Esta herramienta usa el NPR clásico por ser el más extendido, pero conviene aplicar ese mismo criterio a mano: ninguna fila con severidad 9 o 10 debería quedar sin acción correctora solo porque su NPR no la sitúe entre las primeras — por eso la tabla marca esas filas con un aviso aparte, con independencia del color del NPR. Tampoco sirve para investigar un fallo que ya ha ocurrido —para eso están los 5 porqués, Ishikawa o un 8D—, ni como documento estático: un AMFE que no se revisa cuando cambia el proceso deja de representar el riesgo real al cabo de pocos meses.

Ejemplo aplicado

Proceso analizado: gestión de pedidos online de una tienda de comercio electrónico pequeña (recepción del pedido, preparación y envío).

Fila 1 — Se envía un artículo distinto al pedido
  • Efecto: el cliente recibe algo que no pidió, reclama y pide devolución; coste de envío duplicado y reseña negativa probable.
  • Causa: el operario de almacén coge la referencia visualmente similar en la estantería contigua sin comprobar el código.
  • Controles actuales: ninguno formal; se confía en la experiencia del operario.
  • S=7 · O=6 · D=7 → NPR = 294
  • Acción correctora: escaneo obligatorio del código de barras antes de cerrar cada caja, con aviso sonoro si no coincide con el pedido.
  • S'=7 · O'=2 · D'=2 → NPR' = 28
Fila 2 — El pedido se marca como enviado sin haber salido del almacén
  • Efecto: el cliente recibe la notificación de envío pero el paquete no llega en el plazo indicado; genera tickets de soporte y reclamaciones.
  • Causa: el estado se actualiza de forma manual al generar la etiqueta, antes de que el transportista recoja de verdad el paquete.
  • Controles actuales: revisión manual ocasional cuando hay quejas, sin frecuencia fija.
  • S=4 · O=5 · D=6 → NPR = 120
  • Acción correctora: sincronizar el estado "enviado" con la confirmación de recogida del transportista en vez de con la generación de la etiqueta.
  • S'=4 · O'=2 · D'=2 → NPR' = 16
Fila 3 — El packaging no protege el producto y llega roto
  • Efecto: devolución, reposición y coste doble de envío; en productos frágiles, pérdida total del margen del pedido.
  • Causa: se usa la misma caja para todos los pedidos sin relleno adicional en productos delicados.
  • Controles actuales: instrucción verbal al personal de "tener cuidado", sin protocolo escrito.
  • S=6 · O=4 · D=8 → NPR = 192 (cerca de rojo)
  • Acción correctora: protocolo de embalaje por categoría de producto con relleno obligatorio para artículos frágiles, y foto del paquete cerrado antes de la recogida como registro.
  • S'=6 · O'=2 · D'=2 → NPR' = 24
Fila 4 — El stock mostrado en la web no coincide con el stock real del almacén
  • Efecto: se acepta un pedido que no se puede servir; hay que cancelarlo o retrasarlo, con el consiguiente coste de confianza.
  • Causa: el inventario se actualiza manualmente una vez al día y no en tiempo real durante picos de ventas.
  • Controles actuales: revisión manual del stock cada mañana.
  • S=5 · O=3 · D=5 → NPR = 75 (verde, pero conviene vigilar)
  • Acción correctora: activar la sincronización automática de stock entre el TPV físico y la tienda online, en vez de la actualización manual diaria.
  • S'=5 · O'=1 · D'=2 → NPR' = 10
Lectura del ejemplo ordenado por NPR: la fila 1 (artículo equivocado) es, con diferencia, la prioridad —no solo por el NPR más alto, sino porque su severidad (7) también es de las más altas de la tabla—. La fila 4, aunque tiene el NPR más bajo de las cuatro y en un AMFE con más filas quizá ni entraría en la primera pantalla al ordenar, merece quedar registrada igualmente: no es urgente hoy, pero si el volumen de pedidos crece, su ocurrencia subirá y con ella su NPR. Ese es exactamente el tipo de fallo que un AMFE bien mantenido detecta antes de que se convierta en un problema real, en vez de descubrirlo cuando ya ha ocurrido tres veces y ha generado tres no conformidades distintas.

Fuentes: Departamento de Defensa de Estados Unidos, MIL-P-1629, Procedures for Performing a Failure Mode, Effects, and Criticality Analysis (9 de noviembre de 1949), revisada como MIL-STD-1629A (1980) y retirada en 1998; NASA, procedimiento de FMECA para el programa Apolo (1966); Automotive Industry Action Group (AIAG) y Verband der Automobilindustrie (VDA), AIAG-VDA FMEA Handbook (2019), que sustituye el Número de Prioridad de Riesgo por las tablas de Prioridad de Acción. Sobre la adopción por Ford tras el caso Pinto, las fuentes secundarias consultadas coinciden en situarla a mediados de los años 70, sin una fecha exacta unificada.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre el AMFE / FMEA

¿Qué significa exactamente cada letra: S, O y D?+

S es severidad: cómo de grave es el efecto del fallo si llega a ocurrir, normalmente valorado desde la perspectiva del cliente o del siguiente paso del proceso. O es ocurrencia: cómo de probable es que la causa del fallo se dé en la práctica. D es detección: cómo de buenos son tus controles actuales —no los que te gustaría tener, los que existen hoy— para detectar el fallo antes de que cause su efecto. Las tres se puntúan de 1 (mejor caso: efecto leve, muy improbable, se detecta siempre) a 10 (peor caso: efecto grave, casi seguro, no se detecta nunca).

¿Por qué el NPR de una fila con severidad 9 puede salir más bajo que el de otra con severidad 5?+

Porque el NPR es un producto, no una suma ponderada: una severidad 9 con ocurrencia 1 y detección 1 da un NPR de 9, mientras que una severidad 5 con ocurrencia 8 y detección 6 da 240. Es una debilidad conocida del método clásico —de hecho fue el motivo por el que el manual AIAG-VDA de 2019 introdujo las tablas de Prioridad de Acción como alternativa—, y la razón por la que conviene revisar a mano cualquier fila con severidad 9 o 10 aunque su NPR total no la coloque entre las primeras al ordenar.

¿Tengo que puntuar las tres variables yo solo o mejor en equipo?+

Mejor en equipo, y con las personas que conocen el proceso de primera mano. Las puntuaciones de severidad, ocurrencia y detección son estimaciones, y una sola persona tiende a subestimar los fallos que no ha vivido directamente o a sobrestimar los que sí. Un AMFE hecho en solitario suele parecer completo pero representa el conocimiento de una sola perspectiva, no del proceso real.

¿En qué se diferencia el AMFE de un plan de acciones correctivas ISO 9001?+

El AMFE es preventivo: se hace antes de que el fallo ocurra, para decidir dónde poner controles o rediseñar un paso del proceso. Una acción correctiva —la que exige la norma ISO 9001 tras detectar una no conformidad— es reactiva: se hace después de que algo ya ha fallado, para que no se repita. Son complementarios, no sustitutos: un AMFE bien hecho reduce cuántas no conformidades llegan a producirse, y cada no conformidad real que sí ocurre es una señal de que conviene revisar si el AMFE la había anticipado o si hay que añadir una fila nueva.

¿Qué pasa con los datos que introduzco y con mi email si pido el PDF?+

La tabla se guarda solo en tu navegador mientras trabajas en ella; no se envía a ningún servidor hasta que tú decides exportarla o enviártela. Si usas la opción de recibirla por email, tu dirección se usa exclusivamente para enviarte ese PDF, con tu consentimiento explícito marcado antes del envío, y no se añade a ninguna lista ni se reutiliza para otro fin.

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